lunes, 6 de abril de 2015

Quo Vadis?

Voy hacia mares más honestos y la Tierra se encapara. 
He aprendido a amar los momentos de oscuridad, pues sólo así pueden lucir su brillo las estrellas.
Afortunadamente el cielo, mi mente y las circunstancias se encuentran despejados ésta noche, lo cual permite hallar respuestas.
La respuesta estaba allí, lo que faltaba era la pregunta. La respuesta la había dejado yo misma, escrita en una hoja amarillenta, con una cara sonriente. Le saqué de entre los escombros, junto a los botes de pintura seca. Habían pasado ya muchos años y estaba destinada y lista para ser arrojada a la basura; me detuve un momento para leer…era una respuesta, esperando a que apareciera su pregunta, la cual, obviamente no existía en el pasado, pues era en éste presente cuando yo la necesitaría. ¿Cómo lo supe? El corazón no se equivoca; es porque, en el fondo sabía que me encontraría aún en el camino, cual decreto funesto, buscando, siempre buscando.
Me pregunté si existe ese lugar, o si me encuentro en éste camino que me hace recorrerlo hasta el cansancio, llevándome siempre al mismo lugar, sin saber si es el punto de partida, o es el final mismo.
-No lo hay. Tú lo haces eterno; sólo recuerda que nadie más, sólo tú, y nadie más que tú, eres responsable de tu realidad, lo cual es hermoso, pues te hace libre de cambiar cuantas veces quieras. Crea una realidad junto a esto. Sé siempre real.







martes, 6 de enero de 2015

Astrolabio


Viajas como aquel rumor
vibrando a nuestro alrededor
gritando en silencio lo que no pasó...
un honor con dudas lleno de gloria.

Eres la libertad,
efímera que al pasar,
en tiempo y espacio
busca su lugar...
eres la pieza  incómoda 
que resta al rompecabezas.

Brillas cual resplandor
que aún respira en la oscuridad,
tus rayos opacan a la esclavitud,
iluminando la historia que parece escrita;
tu tinta traza nuevas líneas punteadas,
con huecos de añoranza 
y bordes de esperanza.

Eres el rostro de la identidad
que hundida en su guerra está...
con pena y con gloria llevas tu dolor,
cual sueño que cae a un abismo lleno de dudas...

Eres movimiento
impregnado de sueños y deseos,
sabes que existe una salida
y quieres también entrar...
Eres la pieza incómoda que falta al rompecabezas...
La pieza que cree en otros mundos.
La pieza que crea otros mundos.
Hay algo para ti.
Hay algo para mí.




jueves, 30 de octubre de 2014

HIC ET NUNC


El dolor sin anestesia se sobrelleva mejor en las noches despejadas. 
Amo contemplar el cielo nocturno, mirar las estrellas y saber que, en cada una de ellas existe una posibilidad, más, ¿qué pasa cuando fijas tu ser en una sola y su nombre te persigue cual fortuna? 
Solía creer en el destino, más de qué sirve todo aquello que los ojos de otras personas pudieron decirme sobre el futuro, si mis ojos son ciegos ahora; las constelaciones también quisieron hablarme, compartirme su canto y mis oídos se volvieron sordos. El miedo no me permitió ser ante el brillo de la estrella más genuina que mi corazón pudo contemplar a simple vista.
¿Y si el destino sólo se encarga de colocarte frente a las personas? Tu trabajo es elegir, elegir, siempre, las veces que sean necesarias, a sabiendas de que existe un riesgo latente en el que tu historia no tendrá un final feliz, por el simple hecho de que las historias son inacabadas. Con cada decisión de abre un nuevo mundo. En cada nuevo mundo se experimentará una nueva circunstancia, también un nuevo dolor; puedes anestesiarlo, disimularlo frente a los demás...pero cuando te encuentras sola ante la inmensidad, ni la luna puede hacerle menguar, no hay secretos para las estrellas de tu propio universo. Sólo te queda ser tú, sólo tú y ser honesta con la única persona a quien nunca podrás mentirle, pues la única verdad está allí dentro. El corazón sabe lo que sabe y aquí y ahora, hay que ser y estar.

Hay estrellas que deslumbran con su brillo, con suerte, podrás contemplar su belleza, más no siempre podrás tocarlas o habitar en ellas. Y al final todo se reduce a una sola cosa: 
"Te quedas con todo lo que no ha sido y no era, y a pesar de eso, sabes que te quieres quedar"






lunes, 9 de diciembre de 2013

NOTA MENTAL...

A ciencia cierta...añoro tu risa hueca y tu escandaloso silencio. Justo hoy luce todo tan callado, tanto que me aterra que el eco llegue a ser sólo un recuerdo de tu voz. Tu voz, un fantasma que se va quedando sin palabras para mí. 
Tantos tesoros escondidos aún...y sigo esperando, un poco impaciente ya, para que ambos logremos contemplar su brillo. 
Quizá hemos desviado la ruta del mapa; entre tantos rostros y tantas palabras, cualquiera puede perderse con facilidad. Es nuestro espíritu el que nos mantiene unidos, pasando por alto las casualidades. Algún día me preguntarás si el destino existe. Te responderé que sí, te responderé que no, te diré que hemos tirado del enredado hilo segundo a segundo y, al seguir las pistas de nuestra propia libertad, nos hemos permitido encontrarnos finalmente.
Despertaremos del sueño, habrá un momento de paz, al fin...y mientras tanto, a ciencia cierta, al añorar tu risa hueca y tu escandaloso silencio, sigo retrasando nuestro encuentro. 

Perdón...ya habrá tiempo para perdonar, habrá tiempo para reclamos, sonrisas y buenos deseos. Habrá tiempo para todo.




miércoles, 17 de octubre de 2012

le monde va de lui même




SIN TÍTULO



Este no es un sueño y, en verdad me gustaría despertar para saber que todo está bien.


Quizá lo estará, pero las ausencias hacen que se mueva el todo para re acomodar el presente, a sabiendas de que es esto necesario para trascender y evolucionar en un mundo que no se detiene; aunque el cambio es constante, no tengo más opción que mirar al pasado, no para quedarme en él, sino para reconocer y aceptar lo que hice mal.  Es una tarea difícil.

Entonces, es preciso comenzar por asimilar que él se ha ido y no puedo evitar sentirme culpable.


-¿Por qué?-
Siento que no dí lo mejor de mí a lo largo de nuestra relación; lo que pude hacer no fue suficiente.
Él merecía más, alguien que le mostrará mayor interés, alguien que recibiera todo el amor que tenía para dar. Necesitaba de alguien real.

-¿Que si yo soy real?-
Creo que si, pero estos últimos días he sido como un holograma, un fantasma que aparece en varios sitios a la vez, pero no se queda a penar en ninguno de ellos, porque soy simple espectadora de la vida que pasa, sin asustar a nadie, procurando que nadie me mire. Ni siquiera él.

-¿Que por qué no hice más?-
No es algo personal, sólo puedo decir algo tan trillado como -"nos conocimos en mal momento"- aunque, no puedo negar que me embelesó en nuestro primer encuentro. Sus ojos reflejaban bastante serenidad y ternura; sus manos eran tan blancas que parecía que traía guantes, su pelo tan esponjado provocaba en mí una tentación infinita por acariciarlo que era difícil de saciar. Papá nos presentó, con buenas intenciones, creo, porque en esa semana me había visto muy triste y lo seguiría estando, pero supe disfrazar  muy bien el instante y le agradecí su buen gesto e intención.

He ahí la importancia del duelo, etapa que no completé porque el mundo parecía ir a prisa. Cuándo él llegó, yo tenía pocos días de haber perdido a alguien especial, un gran amigo. Alguien que abrió su corazón para invitarme a pasar, ayudándome a descubrir que aún soy esa persona sencilla y amorosa que la vida se ha encargado de corromper. Eso no es poco, por eso me dolió mucho verlo partir y sentir su último aliento, pude ver a la muerte en sus ojos; sé muy bien que el campo de la muerte puede volverla a una pequeña, pero también permite crecer. Al menos le pude agradecer a mi amigo por todos esos días de aprendizaje y cariño incondicional.

-¿Qué pasó luego?-
Casi nada, a los cinco días llegó papá con una sorpresa. Me hizo sonreír cuando lo vi llegar, pero debo admitir que no estaba preparada. Lo peor que puede pasar es hacer comparaciones, es tan tonto como pensar que ya no encontrarás a nadie igual, siendo tan obvio, pues todos somos distintos, con individualidad propia, aunque algunos muy parecidos entre sí. Así son los mininos, ninguno es igual a otro.

Bueno, me voy quedando sola, pero estoy consciente de que estoy poniendo mucho de mi parte. Él sólo se fue y, aunque tuvimos buenos momentos juntos, los últimos no fueron los mejores. Espero que se encuentre disfrutando de la vida plenamente, con alguien más. 

Por ahora, me queda claro que es mejor guardar mi distancia con los felinos, quizá con los humanos otro tanto. Ante mi vulnerabilidad, sólo me queda envolverme  en el Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même (dejar hacer, dejar pasar, el mundo va solo).

Los momentos se crean mientras el amor se transforma. Los momentos pasan, el amor los transforma.










martes, 25 de septiembre de 2012

De viejas promesas


CAUSALIDAD
CASUALIDAD
(Mia Morph)



Ayer lo vi. Podría decir que fue una jugarreta del destino para hacer alusión al romanticismo que llevo dentro, pero que pocas veces saco a flote, por ello, prefiero pensar que en realidad fue la casualidad quien se involucró en nuestro encuentro.
Nos cruzamos en la entrada de la catedral. Él me reconoció primero y, aunque yo habría preferido no verlo más desde nuestro estúpido adiós, admito que hubo algún instante en que tuve curiosidad por saber qué habría sido de su vida. Sentí la necesidad de saludarlo afectuosamente. El sentimiento fue mutuo, un abrazo y un beso en la mejilla fueron suficientes en ese momento.
Aunque él iba de salida me acompañó a mirar los retablos, nos sentamos un momento y luego, me invitó al café que solíamos frecuentar. Recordé la última vez que estuvimos ahí, disfrutando aromas exquisitos, canciones, libros, besos y charlas divertidas, rodeados por personas a las cuales el tiempo les ha despojado de su figura; aunque he de ser sincera, esta vez puse menor atención en los alrededores y fijé mis sentidos en su persona, en la frescura de la fragancia que combina perfecto con su piel, su cabello que ahora deja entrever el paso de los años, su sonrisa y las palabras precisas para arrancarme una que otra carcajada. Su voz me seguía encantando, en especial, el tono peculiar en que seguía llamándome “princesa”. Pude distinguir a través de sus gafas una mirada cálida y sincera, posando su mano izquierda en su barbilla mientras  escuchaba mis palabras con atención.
Trajimos al pasado de vuelta y lo invitamos a pasar, primero la charla seguida por los libros. Luego los besos, entonados no sólo por bellas canciones, sino por el exquisito aroma que deleitaba nuestros cuerpos. Nos dimos cuenta de que esta vez estábamos solos, éramos él y yo, aún rodeados de personas sin voz y sin rostro.
Pensamos en lo que hubiese pasado si de todos los caminos posibles hubiéramos elegido el mismo, para caminarlo juntos.
Nos imaginamos de nueva cuenta conjugando el “nosotros” en todos los tiempos posibles, recreando los escenarios en donde la longevidad de nuestros cuerpos sería el reflejo de las batallas ganadas y otras tantas perdidas en el campo de la vida. Nuestro cabello desaliñado y los ojos hinchados al despertar, mostrándonos así, tal cual somos y solíamos ser; el dulce beso de bienvenida al volver a casa después de un día agitado. Nuestros viajes, las salidas al campo, algunos domingos de futbol y las matinés sabatinas con los niños, nuestros hijos, de quienes ideamos sus rostros pensando a quién de los dos se parecerían, pensando en qué nombre les pondríamos y decidiendo si sería buena idea tener una sala de videojuegos para ellos. Quizá alguna mascota, aunque él piensa que es alérgico a los gatos y yo a los perros.
Inventamos la arquitectura y la decoración de nuestro hogar, con una fuente en el amplio y hermoso jardín, en donde pudiéramos meditar tranquilamente por las mañanas ó saludar a los astros en las noches despejadas. Tendríamos un estudio de pintura, con un gran  ventanal y olor a incienso que serviría para inspirar algún típico paisaje de invierno. Ingeniamos dónde colocaríamos su guitarra, un piano y posiblemente otros instrumentos para las reuniones con los amigos. Seguiríamos componiendo y cantando canciones, intensas, tontas o profundas que a otros pudiesen desagradar, tanto como las antiguas y extrañas películas que a otros aburrían, pero no a nosotros; eso ya no importaría, pues sería nuestra guarida, cuyas llaves serían las claves, los mensajes y secretos que sólo nosotros podríamos descifrar, invisibles a los ojos ajenos. Sólo éramos él y yo.
Éramos nosotros, descubriendo recuerdos en algún cajón de la alcoba, objetos que nos recordarían nuestra extraña y complicada luna de miel, pues él prefiere el calor y yo refugiarme en el frío. El viaje en globo y la visita a Machu Picchu, habrían sido divertidos si a él no le incomodaran las alturas y yo estuviera en forma para escalar, aún así, pudimos imaginarnos juntos, en la cima. Las confesiones de nuestros cuerpos húmedos en el trayecto, con el éxtasis que provoca ganar en los juegos del amor.
Las promesas y las sonrisas al preparar la gran fiesta, la música de fondo que guiaría nuestros pasos en una pista de baile, reflejando nuestra historia de amor con los invitados, los obsequios, el pastel, las palabras, el discurso, las lágrimas. Todo lo típicamente posible que se suele hacer con un “nosotros”, la promesa de lo que no puede abarcar una eternidad, pero si la gran posibilidad de una vida juntos.
Todo eso fue lo que rechazamos, de lo que decidimos huir.

Desde la primera vez en que nuestras vidas se cruzaron, había sido el momento más feliz que tendríamos juntos. Si de todos los caminos posibles hubiésemos elegido andar por el mismo sendero, no habría surgido la necesidad de enamorarnos de ese pequeño instante que no ha sido y que no será, pues ya no bastaba con seguir enamorados de un pasado sin futuro, ni de un futuro que ni en el pasado podría funcionar.
Nos lamentamos por no poder amar y perdonar lo necesario en su momento, pues ambos hemos construido ya nuestro propio camino y lo hemos recorrido con alguien más.

Miramos el reloj y descubrimos que era tarde. Un abrazo efusivo y un beso en la mejilla fueron suficientes para lo que espero sea un adiós definitivo.

En el fondo sabía que tenía un poco de razón, aunque me equivoqué en algo: no  fue un encuentro con el destino, sino con la causalidad. 










miércoles, 15 de agosto de 2012

De la Antropofágia





GULA

(Mía Morph)


Devoraría tus pies, para seguir tus pasos.

Masticaría tus labios para besarte mejor.

Arrancaría tus ojos, para ver el mundo de otro modo.

Comeré tus manos, para sentir tus caricias por dentro.

Con tu corazón, saciaré el hambre que hay en mi pecho.

Tragaré tus intestinos para digerir mis fracasos.

Gastaré tus uñas para rasgar el dolor,

Con tu sudor tendido, apagaré mi infierno…

Y al final, tomaré tu sangre, para morir con tu veneno.